La clave está en la evolución, no en un número aislado
Un vehículo puede marcar 80.000 km y aun así generar dudas si años antes registró una lectura más alta. También puede tener un kilometraje elevado y ser una compra razonable si el historial es progresivo, consistente y está respaldado por mantenciones.
Al consultar el kilometraje por patente, conviene observar tres puntos: la fecha de cada revisión, la lectura registrada y la pendiente de crecimiento entre años. Una línea ascendente suele ser coherente; un descenso o una pausa demasiado larga debe revisarse con atención.
El informe no reemplaza la inspección mecánica ni la revisión legal del vehículo. Su objetivo es darte una señal temprana para decidir si vale la pena avanzar, negociar o descartar.